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2010-01-06 Cartas Miércoles 06 de Enero de 2010 Dignidad humana Señor Director: Hace unos días publiqué en esta página un artículo titulado “Dignidad humana y fecundación artificial”, en el que sostenía que la fecundación artificial es moralmente ilícita y contraria a la dignidad de los hijos, por atropellar su derecho a relacionarse con su verdadero padre cuando se usa un gameto de un dador que quedará en el anonimato; y si se produce dentro del matrimonio con gametos de los cónyuges, porque el hijo no provendrá de las relaciones sexuales de sus padres, expresión y garantía de su unión conyugal, unión que es la base de la familia fundada en el matrimonio monogámico indisoluble a que el hijo tiene derecho. A mayor abundamiento, argumenté que la fecundación artificial es inconveniente para la salud y la vida del hijo, dando las razones del caso. Los doctores Ricardo Pommer y Juan Enrique Schwarze, presidente y director científico, respectivamente, de la Sociedad Chilena de Medicina Reproductiva, me han dedicado una respuesta airada en donde dicen que disfrazo opiniones antojadizas con análisis científicos que faltan a la verdad; que diversas entidades relacionadas con la medicina reproductiva llegan a la conclusión de que la reproducción artificial no aumenta la tasa de abortos ni la de embarazos ectópicos, ni la de malformaciones congénitas ni la de alteraciones cromosómicas; que mis errores se deberían a mi falta de conocimientos, por lo que encarecidamente me recomiendan asesorarme con especialistas antes de hacer afirmaciones tan temerarias como erradas. Puedo replicar a los doctores lo siguiente:
1) Que el libro “Reproducción asistida en la comunidad europea”, de Luisa Vega y otros, del que tomé mis datos, se funda en publicaciones científicas de primera clase como el American Journal of Obstetrics and Gynecology, Contraception-Fertilité-Sexualité, British Journal of Obstetrics-and Gynecology, etc., y que el dato relativo a la mayor frecuencia de los embarazos ectópicos figura, según el libro citado, en las actas del 6° Congreso Mundial de Fecundación in Vitro celebrado en Jerusalén en 1989;
2) Que en el libro “Tener un hijo”, Editorial Mediterráneo, Santiago de Chile, 2001, entre cuyos autores están los doctores chilenos José Balmaceda y Fernando Zegers Hochschild, se lee: a) que los tratamientos de infertilidad que necesitan de la inducción de ovulación aumentan las posibilidades de tener un embarazo múltiple, y que éste tiene más riesgos que un embarazo único, existiendo en él una mayor posibilidad de pérdida, de parto prematuro, de muerte fetal y muerte de algunos de los recién nacidos (Pág. 172); b) que la posibilidad de embarazo en la trompa (ectópico) aumenta al doble, y que aumenta más si la transferencia se realiza en las trompas (Pág. 173); c) que si se implanta más de un embrión la posibilidad de presentar síntomas de pérdida son mayores (Pág. 176), y d) que las enfermedades propias del embarazo son más frecuentes en caso de reproducción asistida, porque acuden a ella mujeres de más edad (Pág. 176). O sea, los doctores Balmaceda y Zegers reconocen los inconvenientes para la salud y la vida de los hijos, a lo cual hay que añadir, todavía, que están el congelamiento y el desecho de embriones, que importa tratar como cosas a personas humanas, y
3) Que no falto a la verdad como se permiten decir los doctores ni hablo de lo que no sé, pues he estudiado largamente estas materias, he publicado el libro “El derecho de la vida” (Editorial Jurídica de Chile, año 2006), en que se trata de todo esto pormenorizadamente, he hecho clases de Bioética, en el respectivo Programa de Magíster en la Facultad de Medicina de la Universidad Católica de Chile, y, lo que es más importante, tengo sentido común y soy bastante imparcial por carecer de interés económico en el tema y ganarme la vida como servidor de la justicia. José Joaquín Ugarte Godoy Abogado Profesor de Derecho Civil PUC http://blogs.elmercurio.com/columnasycartas/2010/01/06/dignidad-humana-3.asp
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