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FALSA LEY DE MATRIMONIO HOMOSEXUAL, por Dr. Oscar Botta PDF Imprimir E-Mail

2010-07-15

FALSA LEY DE MATRIMONIO HOMOSEXUAL   

Dr. Oscar Botta

Médico Pediatra y Especialista en Salud Pública

Director de Acción por la Vida y la Familia

Representante de Human Life International en Argentina 

Buenos Aires. Argentina, Julio de 2010  

INTROITO  

El matrimonio en su etimología más originaria significa la unión de un hombre y una mujer. No es debido a un proceso histórico o a una invención y desarrollo cultural, tampoco es debido a una interpretación moral o religiosa sino que responde a un orden natural, obedece a un instinto primario. 

La unión matrimonial entre un hombre y una mujer ha sido siempre un hecho a lo largo de toda la historia y en todas las culturas desde las más primarias y primitivas hasta las más desarrolladas y cultas 

Las variaciones en el tiempo o en las diversas sociedades como pueden ser la poligamia y la poliandria, los denominados matrimonios de grupo, etc. no borran la relación hombre–mujer como pareja personal y social: sin heterosexualidad no cabe hablar de matrimonio en ninguna cultura. 

No cabe hablar de “matrimonio homosexual” pues es imposible establecer analogía alguna con el matrimonio que nace de la comunión de vida de dos seres distintos, de cuya unión surge una unidad sexual y afectiva complementaria. 

La heterosexualidad se basa en la complementariedad física entre el varón y la mujer y está abierta a la transmisión de la vida. La homosexualidad debe recurrir a instrumentos artificiales o vincular las personas a través de miembros u órganos no aptos para ello, lo cual implica ya una degradación, además de propagar las enfermedades de transmisión sexual. 

En consecuencia la unión de dos personas del mismo sexo ni es matrimonio ni siquiera cabe considerarlo como unión conyugal [1] (cum-iugum, unidos por el mismo yugo) ni tampoco son consortes (cum-sorte, que siguen por vida la misma suerte) 

La heterosexualidad es un elemento constitutivo esencial del propio concepto de matrimonio: el matrimonio o es heterosexual o no es. [2]  

ADULTERACIÓN DEL SENTIDO DE FAMILIA 

La unión supuestamente matrimonial entre homosexuales es equivalente a una flagrante violación de los datos antropológicos más elementales y es desconocida en las diversas civilizaciones de las que tenemos noticia. El matrimonio homosexual adultera el sentido de la familia y desnaturaliza el matrimonio. El reconocimiento jurídico de las parejas homosexuales con paridad legal al matrimonio, quebranta ante la sociedad toda el valor del matrimonio, desvirtuando su naturaleza específica y quebrantando el orden social que toma origen en el matrimonio y la familia.  

ESPONTANEIDAD BIOLÓGICA 

Reconocer el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer es una espontaneidad biológica, una tendencia inscripta en el psiquismo humano, un dato cultural universal, una constatación histórica, una realidad social y algo obvio conceptualmente. En términos de Heráclito, una “verdad eterna” válida para todos los tiempos y en cualquier circunstancia histórica.  

La homosexualidad es un proceso anormal de la naturaleza 

La diferencia entre el hombre y la mujer es genética, comienza con la generación de la vida humana, desde la primera combinación de genes se origina el sexo masculino que es XY ó el femenino que es XX. La sexualidad del varón y de la mujer parte de principios biológicos primarios.

A la vista de una radiografía del cuerpo humano el médico descubre, de inmediato, si es un esqueleto femenino o masculino.  El ejercicio de la sexualidad entre el varón y la mujer es complementario y específicamente humano, no puede igualarse a la práctica sexual de los homosexuales. 

La tendencia sexual esta en el hombre dirigida naturalmente hacia una mujer, como de la mujer hacia el hombre, cuando se orienta hacia una persona del mismo sexo, se deprava en homosexualismo. 

No obstante en el año 1975, la Asociación Americana de Psiquiatría, por grandes presiones de grupos homosexuales, excluyó la homosexualidad de la clasificación de patologías por 5.816 votos a favor y 3.817 en contra. También a partir de 1990 la Organización Mundial de la Salud no incluye la homosexualidad entre las enfermedades   

NO SON TANTOS COMO DICEN 

La extensa literatura sobre homosexualidad certifica que se trata de un fenómeno no común y que la inclinación homosexual es objetivamente desordenada.  No son tantos como dicen: en EE.UU. el 0,2 % del número de matrimonios, en Suecia, hasta el 2001 la tasa de incidencia era del 0,67%, en Noruega 0,54% y en España representan el 0,11% de todas las uniones. 

Ni los EE.UU. ni Francia, ni Suiza ni Italia tienen legalizado el matrimonio de homosexuales.  

EL AMOR HUMANO ENTRE EL HOMBRE Y LA MUJER 

Hay un Orden Natural que fue dado por el Altísimo. Las leyes no pueden ir contra la Ley Natural. Lamentablemente vemos en el mundo movimientos que quieren ajustar la Verdad para conciliar, parece que han desaparecido las barreras entre el bien y el mal.  

Parece que vale todo y la única norma aceptable es la propia conciencia y el propio criterio. La historia de la cultura atestigua que es un hecho universal que el arte y las páginas mas bellas de la literatura universal se han escrito para exaltar el amor humano entre el hombre y la mujer. 

El matrimonio entre varón y mujer es tan antiguo como el género humano, hasta tal punto que para todas las culturas y todos los tiempos la heterosexualidad nunca ha sido discutida, en consecuencia la introducción del sintagma “matrimonio homosexual” rompe con todas las evidencias y las constataciones biológicas, psíquicas, espirituales, históricas, culturales y también religiosas. 

No pocos homosexuales y lesbianas rehuyen la unión estable y sobre todo rechazan que se les denomine matrimonio.  

ES totalmente FALSO QUE ESTÉN PRIVADOS DE DERECHOS 

Mientras se esgrimen argumentos básicamente vinculados con la no discriminación y la igualdad de derechos, hasta el presente, los únicos derechos que no tienen son el de formar parte de las Fuerzas Armadas y el de donar sangre, porque formar parte de un grupo de altísimo riesgo para la transmisión del SIDA.

Pero gozan de todos los demás derechos: educación, salud, trabajo, acceso a puestos políticos y cargos públicos. Incluso pueden contraer matrimonio en las mismas condiciones que un heterosexual puede hacerlo. Además el derecho no puede reconocer lo que va contra la naturaleza.  

NADA BUENO PARA LOS HOMOSEXUALES 

El reconocimiento legal de las uniones homosexuales no es nada bueno porque hace mucho daño a las personas homosexuales al animarlas a continuar viviendo de una forma objetivamente inmoral, además de los gravísimos problemas psicológicos que acarrea, prácticamente se ha abandonado la discusión sobre los aspectos psicológicos de la homosexualidad, sin hablar del altísimo riesgo de contagio de Enfermedades Transmitidas Sexualmente (ETS) incluyendo el SIDA y también se ha abandonado la discusión sobre la violencia que ocurre dentro de ese grupo de riesgo que tiene una tasa varias veces elevada con respecto a la población general y se soslaya. 

La homosexualidad, de la forma como se reivindica en los países desarrollados, traduce más un malestar en la personas que un progreso de las conciencias.   

QUE HAY ATRÁS DE TODO ESTO 

Lo que subyace a esta defensa del falso matrimonio homosexual recurre a la denominada Ideología de Género,  expresión que comienza en las Conferencias Internacionales de El Cairo (1994) y Pekín (1995), pero no tiene garantía alguna científica, ésta nomenclatura está en contra de la Biología, de la Genética y de la Psicología. 

En éste sentido los defensores de ésta Ideología de Género aluden que el sexo hace referencia al aspecto fisiológico de las personas, mientras que el género tiene relación con la historia y la cultura, según el rol que cada uno de los sexos desempeñe en la vida social. En consecuencia afirman que mediante esa interacción entre la naturaleza y la cultura se originan cambios notables en la persona, de forma que sexo y género no se correspondan necesariamente.  

Por esto se llega a distinguir una cierta diversidad de sexos, heterosexual, transexual, homosexual masculino, homosexual femenino (lesbianismo) y bisexual, y se ha agregado un sexto sexo indiferenciado a elección de cada individuo. 

Añaden que el sexo es natural y el género es elegible. Concluyen que el destino de cada uno, de cambiar de género va de acuerdo a sus tendencias y deseos. De ahí que se insista en el reclamo del “derecho de género”, en la tercera generación de los derechos humanos. 

Los defensores de esta ideología de género proclaman que puede ocurrir que un individuo pertenezca al sexo masculino pero su género sea femenino y al contrario.

Se desprende de esto que la atracción afectivo–sexual no se corresponda con la relación hombre-mujer sino que pueda orientarse al mismo género. La terminología género en el sentido de avalar el matrimonio homosexual, no solo es negada por la ciencia sino que ha sido también rechazada por la Real Academia Española. [3] 

Ampliando un poco el concepto, el género es una construcción cultural, por consiguiente no es el resultado casual del sexo.  

Al teorizar que el género es una construcción radicalmente independiente del sexo, el género viene a ser un artificio libre de ataduras; en consecuencia hombre y masculino podrían significar tanto un cuerpo femenino como uno masculino; mujer y femenino, tanto un cuerpo masculino como uno femenino.  

Estas palabras que podrían parecer tomadas de un cuento de ciencia ficción, vaticina una grave pérdida de sentido común en el ser humano, no son otra cosa que un extracto del libro  ” El problema del Género: el Feminismo y la Subversión de la Identidad” [4] de la feminista radical Judith Butler, que viene siendo utilizado desde hace varios años como libro de texto en diversos programas de estudios femeninos de prestigiosas universidades norteamericanas, en donde la perspectiva de género viene siendo ampliamente promovida. 

El ataque entonces se ha dirigido en contra de la idea misma de matrimonio a través de una “maniobra de tenazas”, de un lado el “divorcio express” y del otro el “matrimonio homosexual”. 

La mal llamada Perspectiva de Género introducida en muchísimos países del mundo es un peligro inminente para la sociedad toda dado que su esencia y finalidad es destruir la realidad de la naturaleza y el orden natural porque estorba e incomoda, es esta ideología la madre de todos estos males y la estrategia fundamental para imponerlos.  

Neo Marxismo 

La teoría del feminismo de género[5] se basa en una interpretación neo-marxista de la historia. Comienza con al afirmación de Marx, de que toda la historia es una lucha de clases, de opresor contra oprimido, en una batalla que se resolverá solo cuando los oprimidos se percaten de su situación, se alcen en revolución e impongan una dictadura de oprimidos. 

Engels dice: “El primer antagonismo de clases de la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer unidos en matrimonio monógamo, y la primera opresión de una clase por otra, con la del sexo femenino por el masculino”[6]

CONSECUENCIAS NEFASTAS 

El discurso social sobre la homosexualidad, ya genera consecuencias nefastas en la personalidad de algunos jóvenes, que interpretan equivocadamente sus titubeos de identidad como la manifestación de una tendencia homosexual. Las referencias fundamentales acaban por alterarse y hay jóvenes que no encuentran siempre en su medio los recursos necesarios para desarrollarse y elaborar sus sexualidad de manera justa.  

CONCLUSIÓN 

Si bien este juicio negativo constata solo la realidad biológica y psíquica antinatural, no podemos ni debemos emitir juicio despreciativo sobre la condición homosexual del hombre o de la mujer como tampoco emitir expresiones que lesionen su dignidad de hombres y mujeres dignos de respeto debido a toda persona humana. 

Pero la lucha ciudadana para no permitir el matrimonio entre dos personas del mismo sexo, no es discriminatorio, ni homofóbico, ni retrógado, ni viola ningún derecho humano.  

Como dice Alberto Caturelli[7]: En este odio teológico contra la familia, que cubre el mundo, la homosexualidad reclamante de “matrimonios” e “hijos” cumple “un ritual tenebroso de profanación de lo sagrado”.  

Los acoplamientos homosexuales en todas sus formas no son ni pueden ser jamás ‘uniones’: constituyen una agresión gravísima al orden natural y una profanación nefanda del cuerpo humano como tal y del misterio nupcial. 

Nuevas corrientes de pensamiento contestatarias y críticas penetran en países “católicos” infectando a sus gobernantes y legisladores con los virus de la autosuficiencia, de la rebeldía y la desobediencia a las tradiciones cristianas que como un faro luminoso nos guiaron durante XX siglos. 

La homosexualidad no hay que plantearla como una cuestión fronteriza para poder ayudar a las personas con ese problema, para darles el tratamiento médico, psicológico y espiritual que se merecen por ser hijos de Dios y acogerlos con compasión y delicadeza.
 
Además ningún partido político representado en el Congreso de la Nación, tuvo en su plataforma electoral previa, la alteración de la institución matrimonial, careciendo de legalidad, en consecuencia, su actual tratamiento. 

Debemos oponernos en forma clara al reconocimiento legal de las uniones homosexuales o a la equiparación legal al matrimonio, con acceso a los derechos propios de los cónyuges, ya que la actividad homosexual no expresa una unión complementaria, capaz de transmitir la vida y contradice según el Evangelio, la esencia misma de la vida cristiana ya que es totalmente contraria a la Sabiduría Creadora de Dios. 

El proyecto de ley es claramente inconstitucional porque violenta las disposiciones de los Tratados de Derechos Humanos en torno al derecho a contraer matrimonio. Cabe aclarar que, además, existen razones constitucionales que se vinculan con la afectación de los derechos del niño, particularmente por la posibilidad de adopción o de recurrir a técnicas de procreación artificial.

 En los debates en el Senado de la Nación, se afirmó que existe una declaración de la ONU sobre orientación sexual y derechos humanos.  Eso fue una gran mentira. En realidad, el 18 de diciembre de 2008, la Argentina de forma vergonzosa presentó un proyecto de declaración ante la ONU que llamaba a incluir entre las categorías de discriminación prohibida, la de orientación sexual. Pero dicho proyecto fracasó por falta de quórum y la ONU jamás lo adoptó.  

Un texto que jamás fue adoptado por el organismo internacional en cuestión por falta de quórum no tiene efectos jurídicos en ningún país. Además, este proyecto no mencionaba el tema del matrimonio.

 No debe ni puede aprobarse este proyecto donde se suprimió el vocablo madre y se sustituyó el vocablo esposa por contrayente por cuanto adolece de vicios estructurales que no podrán ser subsanables y lejos de igualar derechos como se declama, culmina despojando derechos básicos y creando nuevas y serias desigualdades.   

Este contexto de “revolución cultural”, busca el desprestigio de la tradición y la decadencia de la razón, generando una rebelión contra el orden social.La introducción de la “perspectiva de género” en materia educativa es dañina y supone ante todo una indebida intromisión del Estado en una materia que es propia de la familia.[8]

 Tal antropología no es inocua sino que puede producir gravísimos daños en la identidad de los niños y los jóvenes. Por otro lado, se asume como correcta una visión del ser humano prescindiendo de datos biológicos, cosa que no se ajusta a la verdad.  Es una escalada malsana de la que ni el bien común ni la sociedad tienen nada que ganar. [9] Para terminar y da pena comentarlo, los promotores de la perspectiva de género se financian en su gran mayoría con créditos externos de organismos internacionales que promueven políticas de control de población que se presentan bajo la apariencia de protección de los derechos de la mujer y su salud reproductiva y sin embargo avanzan sobre los intereses político-estratégicos de dichos países, causando envejecimiento poblacional.     



[1] Fernández, Aurelio.RVP. “Matrimonio de Homosexuales. Una Contradicción”. Oviedo. España. Septiembre de 2005.
[2] Informe del Poder Judicial Español .Enero de 2005.
[3]  El 19 de mayo del 2004
[4]  Judith Butler. “Gender Trouble: Feminism and the Subversion of Identity”.
[5] En palabras de Dale O´Leary.
[6] Engels, Frederick, The Origin of the Family, Property and the State, International Publishers, New York, 1972, pp 65-66
[7] Filósofo y Profesor Universitario argentino de las Universidades de Córdoba, Buenos Aires y La Plata.  Premio Consagración Nacional de Filosofía en 1983.
[8] Servicio a la Vida. Gacetilla 107/ 04.
[9] Anatrella, Tony. Reconocimiento Jurídico de las Uniones entre Personas Homosexuales. Consejo Pontificio para la Familia. Lexicon .2004.
 
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