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El ciberbullying afecta la salud mental de víctimas y agresores PDF Imprimir E-Mail

2010-07-19

Estudio en 2.200 adolescentes de 13 a 16 años:
El ciberbullying afecta la salud mental de víctimas y agresores

Dolor de cabeza o abdominal y trastornos del sueño son algunos cuadros psicosomáticos que sufren los adolescentes involucrados en hostigamiento a través de internet o mensajes de texto.  

Paula Leighton N. 

 

Para algunos adolescentes los mensajes de texto del celular son su arma de agresión. Para otros, recibir un email puede ser causa de angustia y hasta temor. Celulares, mail, chats y blogs son los instrumentos que permiten el ejercicio del cyberbullying: actos de agresión intencionales que llevan a cabo de forma sostenida individuos o grupos usando medios electrónicos.

 

Según un estudio realizado entre 2.215 adolescentes finlandeses de 13 a 16 años, tanto las víctimas del cyberbullying como los agresores presentan problemas emocionales y psicosomáticos asociados a las agresiones que reciben o provocan.

 

Tras encuestar a los escolares, los investigadores determinaron que en los seis meses previos al estudio el 4,8% había sido víctima de cyberbullying, el 7,4% había agredido a otros a través de medios electrónicos y el 5,4% había acosado a otros y también había sido víctima de ciberagresiones. Las cifras, dicen los investigadores, coinciden con las de estudios similares en otros países y son menores a las del bullying o matonaje tradicional, que se practica agrediendo cara a cara.

 

Dolores y soledad

 

Según el estudio, que se publica esta semana en la revista Archivos Generales de Psiquiatría, el 9,8% de las cibervíctimas presentaba dificultades para quedarse dormidas casi todos los días de la semana, el 9,2% sufría dolor abdominal y el 9,5%, dolor de cabeza más de una vez a la semana. En tanto, el 16% presentaba problemas con sus pares y el 9,2% sólo a veces o casi nunca tenía la sensación de estar seguro en el colegio.

 

Entre los ciberagresores, en tanto, el 10% sufría dolores de cabeza una vez por semana y la misma cifra padecía dolor abdominal con la misma frecuencia. El 9% tenía problemas para dormirse casi todos los días. Además, el 17,4% tenía problemas de hiperactividad, el 20,5% problemas de conducta, el 16,4% mostraba escasa sociabilidad, entre 17 y 19% bebía alcohol más de una vez por semana y el 13% fumaba con la misma frecuencia. El 11,4% casi nunca o sólo a veces se sentía seguro en el colegio.

 

Entre quienes habían sido víctimas y agresores se presentaban todos los tipos de problemas antes mencionados, especialmente consumo de alcohol (20,4%), problemas de conducta (15,8%), dolor abdominal (12,5%) y baja sensación de seguridad en el colegio (11%).

 

Carmen Delia Sepúlveda, profesora de filosofía y consejera familiar de Delphoeduca, destaca que en el cyberbullying la sensación de inseguridad de la víctima se ve acrecentada "porque si bien la agresión es más indirecta que aquella que se da en el espacio físico del colegio, se trata de un acto más invasivo, que ocurre en cualquier momento y entra incluso al espacio privado o protegido de la casa".

 

En el caso de quien agrede, los efectos sobre su salud mental tienen que ver con que también es una persona que sufre, destaca la psicóloga Érika Castro, directora del Instituto Familia Educa. "Son niños que tienen una falta de regulación emocional en el circuito 'siento, pienso y actúo'. En su secuencia falta el 'pienso'. Por lo que no sólo actúan de un modo poco reflexivo cuando agreden, sino que también tienen dificultad para identificar y verbalizar sus emociones. Eso lleva a la soledad y a que tengan dificultades para hablar con adultos o en familia sobre lo que sienten".

 

 Algunas recomendaciones

 

Según el estudio, la masificación de los dispositivos móviles, el anonimato que puede lograr el agresor y una audiencia potencialmente numerosa, hacen que el ciberbullying sea más complicado de prevenir que el bullying tradicional. Por eso, advierten, "educadores, padres y adolescentes, deben estar más atentos a sus efectos dañinos". Así, proponen crear "ciber-entornos y supervisiones con normas claras y consistentes que promuevan conductas sanas en entornos virtuales" y destacan que los profesionales que trabajan en salud del adolescente deben conocer el potencial traumatizante del cyberbullying e introducir preguntas al respecto al hacerles evaluaciones de salud mental.

 

El Mercurio, 8 de julio de 2010

 

 
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